exitosa jornada de entrenamientosEN COLOMBIA
VISIÓN REINO UNIÓ A VENEZUELA Y COLOMBIA A FAVOR DEL EVANGELISMO

La pasión por llevar el Evangelio de Jesús fue capaz de unir a dos naciones: Venezuela y Colombia. Durante seis días, cerca de 500 personas del ministerio Maranatha Colombia, recibieron un entrenamiento intensivo de “Visión Reino” que renovó la pasión por cumplir con el llamado de Dios para su pueblo y jóvenes dispuestos a ser antorchas encendidas para el cambio que necesita su país.

“Estamos muy agradecidos y felices por lo que Dios ha sembrado en este lugar, su amor y pasión para hacer la obra que nos encomendó. Creemos que Él nos respaldará y todo lo que fue sembrado se reproducirá al ciento por uno” aseguró Nathaly Ramírez, de la Iglesia Maranatha Medellín, un día antes de salir a evangelizar.

Desde el lunes 04 hasta el  sábado 09 de marzo,  la iglesia Maranatha Medellín se convirtió en epicentro para los Pastores, líderes, jóvenes, niños y adultos provenientes de todo el país, que tenían gran anhelo por captar la visión evangelística que cubre a Venezuela. Toda una iglesia decidió ser vasos de barro en las manos de Dios y renovar todos sus conocimientos para seguir bendiciendo a Colombia.

“Dios se está moviendo fuertemente en los corazones de los jóvenes. Nos dice que corramos hacia lo que quiere: la salvación de las almas”, aseguró Susana Vásquez de la iglesia anfitriona, al culminar una de las capacitaciones de evangelismo.

Y así, con sus vidas llenas de la pasión por predicar y con renovadas fuerzas, estos evangelizadores se despojaron del temor para luchar y conquistar a Medellín para Cristo. El sábado 09 de marzo, 1 mil 350 personas en la Plaza Berrío, casco central de la ciudad, palparon el amor verdadero de Jesús. Testimonios de colombianos, que con lágrimas le recibieron como el único camino para  vivir plenamente como Dios lo ha querido, con fe, en gozo y esperanza.

Sin duda, cosa que ojo no vio, ni oído oyó, es lo que Dios hará con esta nación. Así, la  Iglesia de Colombia avanza para conquistar el sueño de Dios: un poderoso avivamiento.